Hola holaaaaaaaaaaa
Quizás alguien haya notado (o quizás no y a lo mejor solo me doy cuenta yo) que últimamente el blog tiene menos actividad de lo habitual. Soy muy consciente de ello. Demasiado. El problema está en que llevo una temporada en la que me cuesta mucho leer, escribir, reseñar, incluso emocionarme como una niña con zapatos nuevos tal y como hacía antes con solo ver un libro y no creo que seguir escribiendo en el blog cada día, obligándome a hacerlo, sea lo más adecuado para mejorar la situación.
Puede que sea un poco irónico que esté escribiendo en estos momentos, explicando precisamente que me cuesta un mundo escribir, pero es la mejor manera que tengo de expresarme y necesito hacerlo así.
Tengo el blog porque adoro leer y comentar todo lo que voy leyendo con vosotros. Es una de mis mayores pasiones desde hace años. Pero tal y como suele pasarnos a la mayoría que leemos mucho y encima en muy poco tiempo, hay veces en las que nuestra mente nos dice STOP y nos envía un mensaje de odio contenido por todo el cuerpo cada vez que intentamos leer.
Una crisis lectora es el temor de todo lector y nadie elige cuando viene. Ahora, lamentablemente, me ha vuelto a tocar sufrirla a mí.
Me cuesta horrores engancharme a un libro últimamente, incluso aunque me esté gustando un poquito. Voy en el autobús y en lugar de ponerme a leer, me quedo mirando el paisaje y viendo la vida pasar. ¡Yo, que odio el quedarme quieta y no hacer nada útil o ni que sea aprovechar el tiempo con cualquier tontería!
Ahora, por ejemplo, estoy leyendo Vencer al dragón y por fin, tras incluso obligarme a mí misma a leer, estoy volviendo a sentir de nuevo esa chispita que me recuerda lo muchísimo que me ilusiona y emociona hacerlo. El libro es muy bueno, pero el que me haya costado tanto comprenderlo es demasiado y además, es algo que me está pasando desde hace apenas dos días.
Llevo una buena temporada que leo, pero sin emocionarme tanto como antaño y eso me rompe. Me mata el no tener ganas ni de pasarme por una librería. Me mata el quedarme mirando las novedades de estos meses y solo encontrarme un par de libros que diga que quiero leer; que me ponga a escribir la entrada de la sección de los jueves y me cueste una vida encontrar un libro que añadir en la lista de libros que quiero leer porque sinceramente, no me apetece leer prácticamente nada. Y si hay algo que me apetece, soy capaz de leérmelo en un día y volver a mi apatía lectora diaria.
Es por ello que no, no pienso cerrar el blog, ni siquiera se me pasa por la cabeza el hacerlo, pero tampoco quiero que cunda el pánico si de repente no van apareciendo entradas todos los días, sino en días muy muy salteados. Si solo aparece publicada una reseña a la semana (porque le he puesto ganas y empeño y he conseguido escribir una con mucho esfuerzo) es completamente normal.
Voy a intentar hacer todo lo posible por seguir publicando ni que sea una entrada a la semana, eso seguro. Pero el seguir obligándome a hacerlo casi cada día, como llevo haciendo desde hace un tiempo, es engañarme a mí misma y a vosotros también. Y si necesito desconectar durante una temporada para volver con las pilas cargadas, el cerebro repleto de nuevas ideas y con ganas de llevar a cabo todos esos proyectos que tengo en mente desde antes del sexto aniversario del blog, ¡lo haré!
Mientras tanto, seguiré así un poquito más hasta superar esta crisis lectora...
Mientras tanto, seguiré así un poquito más hasta superar esta crisis lectora...
Nos leemos!!

