Aquí os vengo con la reseña de una de mis últimas lecturas. ¡Otra cucada de libro andante!
Autora: Jasmine Warga
Editorial: Montena
ISBN: 9788490434161
Páginas: 288
Editorial: Montena
ISBN: 9788490434161
Páginas: 288
Edición: Tapa blanda con solapas
La forma en la que he conocido esta novela es bien rara. La descubrí por casualidad mientras buscaba novelas para añadir a mi sección de los martes y me emocioné como una enana al descubrir que iba a ser publicada en España. A decir verdad tuve suerte, porque no me había fijado mucho en ella hasta que la encontré en inglés, me enamoró con su sinopsis y la quise en mi vida y ahora mismo estoy de lo más contenta conmigo misma porque he descubierto que todavía tengo un buen criterio a la hora de escoger buenas próximas lecturas.
Ésta es una de esas novelas que en cuanto quieres darte cuenta, ya la has terminado. A mí llegó a absorberme de tal manera, que incluso ahora, unos días después, me sigue costando ponerme a escribir la reseña porque necesitaba un poco más de tiempo para digerirla. Eso sí, la he disfrutado mucho y no dudo que quiera volver a hacerlo en cuanto no la tenga tan fresca en la mente.
Todo empieza con Aysel, una chica de tan solo dieciséis años, que no deja de sentirse juzgada por todos los que la rodean tras un crimen que cometió su padre, que le hizo ingresar en prisión. Aysel está cansada de sentirse juzgada y lo que es peor, tiene miedo de que en el fondo, ella también sea igual que su padre, que fue quien la crió y por ello, es por lo que ha decidido quitarse la vida. Pero querer hacerlo y llevarlo a cabo es algo completamente diferente, es por ello que entra en la web Camino hacia la paz, en busca de un compañero de suicidio que la acompañe en el paso final. Y es ahí donde aparece nuestro otro protagonista: Roman. Un chico, que al igual que Aysel, también está en busca de un compañero en la web Camino hacia la paz, lugar por el que conoce a la chica.
Lo más sorprendente, es que a pesar del tema central de esta novela, no es en absoluto dramática o deprimente. Además, Aysel tiene un humor sarcástico contagioso que convierte algunas de las situaciones más tensas en todo lo contrario. Y lo que es más impresionante de todo: incluso sin haber llegado nunca a tener la misma mentalidad de ambos protagonistas, la forma en la que he conseguido empatizar con ellos me ha sorprendido incluso a mí. Por ello temía todavía más el final, porque el libro en sí es una cuenta atrás hacia lo inevitable y a mí me sabía muy mal por ello.
Y por último tenemos un detalle que hace que este libro me haya resultado tan cuco: la relación entre Aysel y Roman. Una relación de lo más dulce y adorable que me ha emocionado de principio a fin y que ha sido la guinda para esta historia con un sabor agridulce.
Mi corazón en los días grises es una de esas novelas que incluso con ese tema tan atípico he llegado a disfrutar muchísimo. Quizás pueda echar para atrás el hecho de que no os gusten las historias tristes o deprimentes, pero ésta es una de esas a las que vale la pena dar una oportunidad, tanto por todo lo que puede llegar a haceros sentir como por sobre todo, la sensación que seguro que os deja al final.
Sinopsis:
Aysel tiene dieciséis años y le faltan motivos para seguir adelante. En un pequeño pueblo donde ser diferente está mal visto, ella carga con el peso de tener un nombre y un aspecto extranjeros y con el estigma del terrible crimen que su padre cometió. Sin amigos y con una familia que la rehúye, Aysel siente que su corazón es un agujero negro y que algo dentro de ella devora todos sus sentimientos. Pero cuando conoce a Roman, un chico que vive atormentado por la culpa, siente que algo cambia.
Con Roman las horas que antes se le hacían inacabables ahora pasan volando. Con Roman es capaz de imaginar un mundo mejor. Con Roman podrá hablar de los secretos que ha escondido durante años... A medida que los dos jóvenes se conocen, Aysel debe decidir: ¿quiere acabar con todo?, ¿o prefiere ver qué les depara el futuro?
Aysel tiene dieciséis años y le faltan motivos para seguir adelante. En un pequeño pueblo donde ser diferente está mal visto, ella carga con el peso de tener un nombre y un aspecto extranjeros y con el estigma del terrible crimen que su padre cometió. Sin amigos y con una familia que la rehúye, Aysel siente que su corazón es un agujero negro y que algo dentro de ella devora todos sus sentimientos. Pero cuando conoce a Roman, un chico que vive atormentado por la culpa, siente que algo cambia.
Con Roman las horas que antes se le hacían inacabables ahora pasan volando. Con Roman es capaz de imaginar un mundo mejor. Con Roman podrá hablar de los secretos que ha escondido durante años... A medida que los dos jóvenes se conocen, Aysel debe decidir: ¿quiere acabar con todo?, ¿o prefiere ver qué les depara el futuro?

Jasmine Warga vive en Ohio y es profesora de primaria. My heart and other black holes es su primera novela.

La forma en la que he conocido esta novela es bien rara. La descubrí por casualidad mientras buscaba novelas para añadir a mi sección de los martes y me emocioné como una enana al descubrir que iba a ser publicada en España. A decir verdad tuve suerte, porque no me había fijado mucho en ella hasta que la encontré en inglés, me enamoró con su sinopsis y la quise en mi vida y ahora mismo estoy de lo más contenta conmigo misma porque he descubierto que todavía tengo un buen criterio a la hora de escoger buenas próximas lecturas.Ésta es una de esas novelas que en cuanto quieres darte cuenta, ya la has terminado. A mí llegó a absorberme de tal manera, que incluso ahora, unos días después, me sigue costando ponerme a escribir la reseña porque necesitaba un poco más de tiempo para digerirla. Eso sí, la he disfrutado mucho y no dudo que quiera volver a hacerlo en cuanto no la tenga tan fresca en la mente.
La web Camino hacia la paz es sencilla, no es una de esas páginas de colores chillones y diseño cursi programadas en lenguaje HTML. Es en blanco y negro. Elegante. Es decir, si es que una web dedicada al suicidio puede ser elegante. Hay tablones de anuncios y foros, que es donde busco yo. Últimamente me interesa mucho una sección llamada «Compañeros de suicidio».
El problema del suicidio, del que la mayoría de las personas no es consciente, es que es muy difícil llegar hasta el final. Ya, ya lo sé… Todo el mundo dice eso de que «el suicidio es la solución de los cobardes». Supongo que sí lo es; es verdad, estoy tirando la toalla, rindiéndome. Escapando del agujero negro que me depara el futuro, evitando crecer para convertirme en la persona en que me aterroriza convertirme. Sin embargo, el hecho de que sea una solución cobarde no significa que vaya a ser fácil.
La cuestión es que me preocupa que me pueda el instinto de supervivencia. Es como si mi mente deprimida y mi cuerpo, que sigue muy vivo, estuvieran en lucha constante. Me preocupa que lo físico gane la batalla en el último momento por algún estúpido impulso y lo deje a medias.
Nada me da más miedo que un intento frustrado.
El problema del suicidio, del que la mayoría de las personas no es consciente, es que es muy difícil llegar hasta el final. Ya, ya lo sé… Todo el mundo dice eso de que «el suicidio es la solución de los cobardes». Supongo que sí lo es; es verdad, estoy tirando la toalla, rindiéndome. Escapando del agujero negro que me depara el futuro, evitando crecer para convertirme en la persona en que me aterroriza convertirme. Sin embargo, el hecho de que sea una solución cobarde no significa que vaya a ser fácil.
La cuestión es que me preocupa que me pueda el instinto de supervivencia. Es como si mi mente deprimida y mi cuerpo, que sigue muy vivo, estuvieran en lucha constante. Me preocupa que lo físico gane la batalla en el último momento por algún estúpido impulso y lo deje a medias.
Nada me da más miedo que un intento frustrado.
Todo empieza con Aysel, una chica de tan solo dieciséis años, que no deja de sentirse juzgada por todos los que la rodean tras un crimen que cometió su padre, que le hizo ingresar en prisión. Aysel está cansada de sentirse juzgada y lo que es peor, tiene miedo de que en el fondo, ella también sea igual que su padre, que fue quien la crió y por ello, es por lo que ha decidido quitarse la vida. Pero querer hacerlo y llevarlo a cabo es algo completamente diferente, es por ello que entra en la web Camino hacia la paz, en busca de un compañero de suicidio que la acompañe en el paso final. Y es ahí donde aparece nuestro otro protagonista: Roman. Un chico, que al igual que Aysel, también está en busca de un compañero en la web Camino hacia la paz, lugar por el que conoce a la chica.Lo más sorprendente, es que a pesar del tema central de esta novela, no es en absoluto dramática o deprimente. Además, Aysel tiene un humor sarcástico contagioso que convierte algunas de las situaciones más tensas en todo lo contrario. Y lo que es más impresionante de todo: incluso sin haber llegado nunca a tener la misma mentalidad de ambos protagonistas, la forma en la que he conseguido empatizar con ellos me ha sorprendido incluso a mí. Por ello temía todavía más el final, porque el libro en sí es una cuenta atrás hacia lo inevitable y a mí me sabía muy mal por ello.
La depresión es un peso del que no puedes liberarte. Te aplasta, hace que incluso las acciones más insignificantes como atarte los cordones o masticar una tostada sean como el arduo ascenso a una alta cumbre. La depresión forma parte de ti; la llevas en los huesos y en la sangre. Si hay algo que tengo claro sobre la depresión es que no se puede escapar de ella.
Y estoy bastante segura de que sé mucho más sobre ella que cualquiera de mis compañeros. Escuchar cómo hablan de la depresión me pone los pelos de punta. Para mí, la clase de lengua es como estar observando un grupo de ardillas ciegas mientras intentan localizar unos frutos secos.
Y estoy bastante segura de que sé mucho más sobre ella que cualquiera de mis compañeros. Escuchar cómo hablan de la depresión me pone los pelos de punta. Para mí, la clase de lengua es como estar observando un grupo de ardillas ciegas mientras intentan localizar unos frutos secos.
Y por último tenemos un detalle que hace que este libro me haya resultado tan cuco: la relación entre Aysel y Roman. Una relación de lo más dulce y adorable que me ha emocionado de principio a fin y que ha sido la guinda para esta historia con un sabor agridulce.Mi corazón en los días grises es una de esas novelas que incluso con ese tema tan atípico he llegado a disfrutar muchísimo. Quizás pueda echar para atrás el hecho de que no os gusten las historias tristes o deprimentes, pero ésta es una de esas a las que vale la pena dar una oportunidad, tanto por todo lo que puede llegar a haceros sentir como por sobre todo, la sensación que seguro que os deja al final.



