Sinopsis:
Stefan es el pinche de cocina del Increíble Hotel. Cada día prepara el café y ayuda a la chef Zagat en lo que necesita, mientras sueña por las noches con preparar deliciosos pasteles que dejen a todo el mundo boquiabierto. Sin embargo, su sueño se ve truncado cuando lo despiden sin miramientos. ¿Y ahora quién hará que todo funcione a la perfección?
Llega el día del baile y, con él, la visita de la duquesa de Delaunay, que quiere probar la tarta de profiteroles más alta del mundo… ¡pero la chef Zagat se ha dormido y hay un incendio en la cocina! ¿Logrará Stefan salvar la situación?

Isabelle Follath es ilustradora freelance y vive en Zúrich, Suiza. Ha trabajado en agencias de publicidad, revistas de moda y en el sector editorial durante más de 15 años, aunque su gran pasión es ilustrar libros infantiles.

Antes de empezar debo hacer una confesión: estoy absolutamente enamorada de esta preciosidad ilustrada. Os aviso porque voy a empezar a decir maravillas sobre ella y necesitaba que quedase bien claro antes de empezar.
El Increíble Hotel es uno de esos álbumes ilustrados que da gusto descubrir. Considero que los álbumes ilustrados son libros que necesitas leer un mínimo de dos veces antes de poder apreciarlos de verdad y este es un claro ejemplo de ello. De hecho, la primera vez que lo leí me gustó, pero es que no pude evitar leerlo por segunda vez de cabeza y sí, ¡a partir de la segunda, ha ido a más!
Parte de su encanto es que cada vez que lo leo, descubro algo nuevo. Tiene muchos detalles muy buenos escondidos entre sus páginas. Un ratoncito escondido por ahí, las caras de algunos de los personajes por allá, objetos ocultos detrás de la escena principal... Y es que es ahí radica la magia de un buen álbum ilustrado, en los detalles.







