Mostrando entradas con la etiqueta Día internacional del beso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Día internacional del beso. Mostrar todas las entradas

Especial Día internacional del beso❤

13 abril 2017

Hola holaaaaaaaaaaaa

A las románticas nunca se nos pasa este día. Nos supera❤

El 13 de abril es el día internacional del beso y a mí me gustaría celebrarlo, al igual que hice el año pasado, de forma muy especial: compartiendo algunos de los mejores o más emocionantes besos literarios que he leído

Ya puede ser en los libros o en las películas, ¡en cualquier parte! Una romántica siempre anda en busca y captura de nuevos y emocionantes besos que añadir a su colección. No sé las demás, pero yo hay veces en las que intento resistir la tentación... y no. Intento evitar emocionarme como una niña pequeña, de verdad, pero no importa si estoy leyendo o viendo algo, el momento del beso es uno de los más emocionantes que me encuentro. 

¿Alguna vez has notado esa emoción máxima por la simple expectación del saber que ahí va a ocurrir un beso precioso que no llega? Cuando ni siquiera es un beso que estás dando tú mismo en persona, pero te aparecen igualmente las mariposillas en el estómago, se te contraen los dedos de los pies y tu cara va acercándose más y más a la pantalla o al libro; como si eso fuese a hacer la situación todavía más real. ¡Ahí lo tienes! Y si los libros me frustran, imagina los doramas...

Pero a lo que iba, que me voy por las ramas: Me he puesto a buscar emocionada de la vida y he conseguido hacer una selección de la selección de la primera selección de besos literarios que he hecho y lo que pongo a continuación es el resultado de dicha búsqueda. ¡Espero que os gusten! ¡Y ojo a no comeros spoilers!

Besos capaces de mover montañas...

33231720

Cerró los ojos y apretó el inservible arco.

Cuando los abrió, él estaba justo delante.

—No me gustó que me llamaras tu amigo —dijo con un brillo en sus ojos ambarinos. Levantó las palmas y se las colocó a ambos lados de la cara, alzándole la barbilla.

—¿Prefieres «mi rey»o «sayidi»? —resolló, molesta.

Él se inclinó hacia delante y su frente casi acarició la suya.

—Prefiero Jalid.

Sherezade tragó saliva.

—¿Qué me estás haciendo, pequeña calamidad? —susurró él.

—Si soy una calamidad, debería guardar las distancias, a menos que quieras que te destruya. —Sin soltar el arma, le dio un empujón en el pecho.

—No. —Las manos de él bajaron a su cintura—. Destrúyeme.

El arco y la flecha cayeron al suelo cuando posó su boca sobre la suya.

Y ya no hubo vuelta atrás. 

Se inundó de sándalo y de sol. Perdió la noción del tiempo. Sus labios dejaron de ser suyos. El sabor de él en su lengua era como el de la miel derretida. Como el agua fría deslizándose por su sedienta garganta. Como la promesa de todas sus mañanas en un único suspiro. Cuando ella hundió los dedos en el pelo para apretarse contra su cuerpo, él se detuvo para coger aliento y ella supo, los dos supieron, que estaba perdidos. Perdidos para siempre.

En aquel beso.

Aquel beso lo cambiaría todo. 

No sé si se nota toda la tensión que hay detrás de este beso, pero yo cuando lo leí estaba que no cabía en mí misma del gozo. Sabía que esta situación estaba al caer y la esperaba como agua de mayo. Y sí, detrás de esta vienen situaciones todavía mejores, pero ésas sí que no voy a desvelarlas... 

Cuando nunca has dado un beso, pero de repente descubres que ahora puedes hacerlo... 

32766613
—Nunca te han besado, ¿verdad?    

—Eso no es asunto tuyo. —Crucé los brazos mientras Roth esperaba una respuesta—. Creo que es obvio. No puedo besar a nadie. Ya sabes, todo el asunto de absorber almas hace que sea difícil.    

—No si estás besando a alguien que no tenga alma.    

Hice una mueca.    

—¿Y por qué querría besar a alguien que no…?    

Se movió increíblemente rápido, y ni siquiera tuve oportunidad de reaccionar. Un segundo estaba a casi un metro de distancia de mí, y al siguiente sus manos me sujetaban suavemente las mejillas. Me pregunté durante un instante cómo algo tan fuerte y tan letal podía sujetar algo con tanto cuidado, pero entonces inclinó mi cabeza hacia atrás y bajó la suya. Mi ritmo cardíaco se volvió frenético. No iba a besarme. No podía ser…    

Me besó.    

El roce de sus labios fue vacilante al principio, un movimiento lento de su boca contra la mía. Cada músculo de mi cuerpo se tensó, pero no me aparté, como debería haber hecho, y Roth produjo un sonido grave en el fondo de la garganta que hizo que un escalofrío me recorriera la columna. Sus labios volvieron a acariciar los míos, mordisqueándolos y pegándose a ellos, hasta que se abrieron con un jadeo. Roth profundizó el beso con la lengua, y mis sentidos se sobrecargaron, ardiendo en todas direcciones. Era todo lo que había imaginado que sería un beso, y aún más. Sublime. Explosivo. El corazón me aleteaba salvajemente, con un anhelo tan profundo que unos dardos de miedo salieron disparados por mis venas.    

—¿Ves? —murmuró con voz ronca, y entonces me soltó, aunque sus dedos siguieron recorriendo mis mejillas—. Tu vida no se centra en las cosas que no puedes hacer. Lo importante son las cosas que sí puedes hacer.

Me encanta Jennifer L. Armentrout, ¿alguien no lo sabe todavía? Sus momentos de tensión sexual no resuelta, junto a su posterior resolución, son de los mejores. Y he puesto este primero beso de Layla, como podría haber puesto muchos de cualquiera de sus libros, ya que si algo tienen en común es que TODOS, de una forma u otra, consiguen tocarte la patata. ¡Palabra!

Cuando él te da un beso, pero por ciertos motivos no lo recuerda y decide repetirlo... 

18270523
—¿Y cómo estuvo? —preguntó él al fin.    

A ella le temblaron las rodillas.    

—Bueno... ya sabes. Estabas medicado. Los he tenido mejores. —Su voz era ahora entrecortada. Si él se acercaba un paso más, puede que terminara concibiendo un hijo.    

—¿Puedo intentarlo de nuevo?    

¡Por san Elvis Francis Alosius Javier Presley!    

—Hmm...    

Él se acercó un poco más, lo suficiente para que sintiera su calor corporal.    

—No me parece justo que tú lo recuerdes y yo no. Eso es todo —murmuró Liam.    

—En la vida hay muchas cosas injustas. —A pesar de que tenía las piernas como dos flanes temblorosos, su voz sonó enérgica.    

—¿Puedo volver a besarte, Cordelia?    

Su cerebro le gritó una advertencia... Algo sobre su trayectoria pasada, el sumo interés que despertaba en las mujeres, su no sé qué, su no sé cuántos, su... su... Sus ojos eran tan bonitos... y la estaba mirando con tal intensidad y con esa medio sonrisa que... Debería estar prohibido que alguien mirara así. Si se adelantaba medio paso terminarían tocándose.    

—Está bien —consiguió decir—. Hazlo de una vez. —Se metió las manos en los bolsillos y esperó.    

Liam cerró la pequeña distancia que los separaba. Su cuerpo desprendía un calor tan bienvenido y necesario que le hubiera encantado fundirse en él. Le acunó el rostro entre las manos, sonriendo mientras la estudiaba con detenimiento. Sin poder evitarlo, cerró los ojos. Cuando sintió sus labios sobre los de ella, tan suaves, tan gentiles, cerró los puños en los bolsillos y luchó con todas sus fuerzas contra la urgencia de abalanzarse sobre él y tirarle al suelo allí mismo.    

¡Oh, Dios! Le estaba dando el beso más perfecto del mundo, tan cálido, tan... conmovedor, tan divino. Su boca se movía sobre la de ella con dulzura, como si los labios de ambos se hubieran creado para estar juntos.

Kristan Higgins es de mis autoras más adoradas y uno de los motivos es este: es brillante combinando humor y romance. Sus libros son capaces de sacarme de un bajón en cualquier momento y nunca me han decepcionado. Hasta que llegaste es el primer libro suyo que leí y gracias a él descubrí a esta increíble autora. De ahí que Liam y Posey sean tan especiales para mí.

Y me gustaría poner infinidad de besos más, pero como se me iría de las manos, por hoy lo dejaré en tres.

¡Feliz día internacional del beso a todos!


Nos leemos!!



Y por el Día internacional del beso, una de besos literarios❤

14 abril 2016

Hola holaaaaaaaaa

Sí, voy con un día de retraso, pero como ayer ya había publicado la reseña cuando caí (para que veáis lo mucho que planeo las cosas con antelación...) no me parecía bien publicaros esta entrada seguida. Pero como lo que voy a poner hoy es tan bonito, me perdonaréis, ¿verdad?

No me negaréis que para cualquier romántico que se precie, ese momento del primer beso o incluso uno que no sea el primero, pero que tenga un nivel de intensidad parecido o incluso superior, es muy importante dentro de un libro. A veces, la frustración que puede causar a un lector el estar esperando por un beso que nunca llega o que cuando llega, decepciona, es incluso peor que un final horrendo. Sí, sabéis que es verdad, no intentéis negarlo para quedar bien... 

Es por eso que he pensado, que ya que el 13 de abril es el Día internacional del beso, podría celebrarlo aquí de una manera especial: recordando algunos de los besos que más me han gustado en los libros. (Mi problema viene cuando a veces no me pongo ningún post-it en los libros y tengo que estar buscando como una loca a ver si los encuentro). Pero en fin, como podréis ver, mi búsqueda ha tenido sus frutos... ¡Atención a los posibles spoilers!

Para que me entendáis, primero os pondré un fragmento un poquito largo, pero muy frustrante, protagonizado por Cassie y Ethan de Maldito Romeo de Leisa Rayven. No tiene ningún desperdicio y la pasión que desprende el momento es casi, CASI, incluso mejor que el beso...

El (casi) beso más frustrante del año...


Cuando su cuerpo roza el mío, noto un repentino movimiento. Abro los ojos y me lo encuentro delante de mis narices, escrutando mi rostro. Me da la sensación de que, como no pare, mi piel va literalmente a arder en llamas.  

—¿Cómo es posible? —pregunta en voz baja.  

—¿El qué?  

Al avanzar hacia mí sin dejar de mirarme, pego la espalda a la puerta de mi ropero.  

—¿Cómo es posible que nunca hayas…, que ningún hombre te haya…?  

Quiero que termine la frase, pero él se limita a clavarme la mirada con gesto incrédulo.  

—Es un puto crimen que jamás te hayan besado como es debido.  

Me fijo en su pecho. Se mueve agitado. El mío también.  

Cierro los ojos.  

—Pues hazlo tú. —Se me escapa, pero no quiero retirarlo—. Enséñame cómo deberían besarme.  

Abro los ojos y le veo con la mirada clavada en mí con tal intensidad que me corta la respiración.  

Por un momento se queda inmóvil y a mí me dan ganas de trepar por la pared para huir de mi tremenda vergüenza. Pero entonces se inclina tan despacio que apenas da la impresión de estar moviéndose. Me da la sensación de haber dejado de respirar porque me duele el pecho. Hasta este momento no era consciente de lo mucho que deseaba que me besara, pero ahora hasta la última célula de mi cuerpo lo anhela. Siento un hormigueo de intensa anticipación en todo mi ser.  

Holt tiene el semblante serio. La mirada oscura e inquisitiva. Sus manos se posan en mis caderas y, a medida que sus dedos aprietan y sueltan con movimientos irregulares, me dejo caer contra la puerta.  

Finalmente inspiro; ahora se halla tan cerca de mí que aspiro su aliento cálido y dulce.  

Va a pasar. Oh, Dios, por favor, que pase.  

Cierro los ojos y entreabro los labios casi llorando ante la expectativa de tener su boca sobre la mía.  

Pero entonces todo se detiene. Su aliento deja de envolver mi cara y sus cálidas manos se despegan de mi cuerpo.  

—¿De verdad crees que después de leer todo eso hay alguna posibilidad de que pueda darte un puto beso? —pregunta en tono cortante—. Por Dios, Taylor, ni siquiera soporto estar en la misma habitación que tú.

¡Oh vamos, Ethan! ¿Tanto te costaba darle el beso? Solo con releer este fragmento, me han entrado ganas de volver a leer el libro... grrrrrrrr

Para quitar ese regustillo amargo que deja un (casi)beso tan deseado, lo mejor es vivir en primera persona un primer beso muy esperado y bonito, cargado de mucha tensión sexual. Los protagonistas son Tessa y Cole de Bad Boy's Girl. Te odiaré hasta que te quiera de Blair Holden. 

El primer beso con una apabullante tensión sexual detrás... 


Cualquier pensamiento, cualquier movimiento que tuviera planeado se desvanece en cuanto los labios de Cole tocan los míos. Son todo lo que había imaginado y más, suaves pero con la rugosidad exacta para que, al movernos, la sensación de fricción sea deliciosa. Cierro los ojos y siento que me acaricia una, dos veces y luego un par más hasta que estoy a punto de suplicar. Sus manos siguen sujetándome la cabeza y me da miedo moverme porque, si lo hago, podría cargarme este momento tan increíble, tan mágico, tan alucinante.  

Y, de repente, sucede. Sus labios rozan los míos con algo más de presión y yo respondo al instante. No sé qué estoy haciendo, pero he visto suficientes películas como para hacerme una idea general. Nuestros labios se mueven al compás y es como si alguien estuviera lanzando cohetes debajo de mis párpados. Dios, qué sensación. ¿Por qué no lo hemos hecho antes? Cole lleva meses aquí, podríamos haber empezado antes. La cantidad de tiempo que he perdido haciendo el imbécil cuando podría haberlo dedicado a morrearme con el tío que mejor besa de la historia de la humanidad.

Son más monos estos dos...❤

Pero como no hay dos sin tres, mi tercera elección de besitos de hoy, pertenece a un libro maravilloso que ha pasado a formar parte de mi top favoritos de entre los más favoritos. Este libro es todo él para morirse de amor. Me hizo reír, llorar y una mezcla de ambos; frustrarme, escandalizarme, enamorarme de nuevo y bufffff... Me cuesta incluso llegar a expresar lo muchísimo que me llegó este libro.

No os puedo poner todo el libro, pero sí que os dejaré con un precioso fragmento que contiene un primer beso con un toque de prohibición y despedida. Sydney y Ridge de Tal vez mañana de Colleen Hoover, le dan un nuevo significado a esta frase.

El beso prohibido...

«Dices que está mal, pero es muy bonito.» 

No existe otra forma de describir lo que siento. Sé que está mal la forma en que pienso en ella y lo que ella me hace sentir, pero no hago más que luchar contra lo bonito que me parece estar con Sydney. 

Ya no canta. Aún tengo la mano apoyada en su garganta y ella continúa con el rostro vuelto hacia mí. Subo un poco la mano, hasta rozarle la mandíbula. Paso un dedo por el cable de los auriculares y se los quito. Bajo de nuevo los dedos hacia su mandíbula y, poco a poco, le paso la mano por detrás de la nuca. Mi mano se adapta tan perfectamente a la forma de su nuca que es como si estuviera hecha para sujetarla así. Muy despacio, la atraigo hacia mí y ella vuelve ligeramente el cuerpo en mi dirección. Mi pecho y el suyo se encuentran y experimento una fuerza tan poderosa que todo mi cuerpo pide a gritos que lo funda con el suyo hasta el último rincón. 

Ella me acerca las manos al cuello y, muy despacio, me apoya las palmas en la piel para después subir los dedos y hundírmelos en el pelo. Tenerla tan cerca hace que me sienta como si hubiéramos creado nuestro propio espacio privado, como si el mundo exterior no pudiera entrar aquí ni nuestro mundo interior pudiera salir. 

Noto su aliento en los labios y, aunque no puedo oír su respiración, me imagino que debe de sonar igual que cuando percibo el latido de un corazón. Apoyo la frente en la suya y algo, una especie de murmullo, me surge de lo más hondo del pecho y me sube hasta la garganta. El sonido que siento brotar de mis labios hace que Sydney abra la boca, como si quisiera contener una exclamación, y la forma en que separa ligeramente los labios me impulsa a cubrirlos con los míos de inmediato en busca del alivio que anhelo con tanta desesperación. 

Y alivio es exactamente lo que obtengo cuando nuestros labios se unen. Es como si de repente liberara todos los sentimientos reprimidos y negados que ella me inspira y consiguiese respirar por primera vez desde que la conozco. 

Ella sigue acariciándome el pelo con los dedos y yo le sujeto la nuca con más fuerza, la atraigo hacia mí. Deja que mi lengua se deslice en su interior y busque la suya. Su cuerpo es cálido y suave, y las vibraciones de sus gemidos empiezan a abandonar su boca para perderse directamente en la mía. 

Cierro muy despacio los labios sobre los suyos, pero enseguida vuelvo a abrirlos y repetimos el beso, aunque esta vez con menos titubeos y más desesperación. Sus manos me recorren la espalda y yo dejo resbalar una de las mías hasta apoyársela en la cintura, mientras exploro el interior de su boca y nuestras lenguas inician una increíble danza al ritmo de una canción que sólo nuestras bocas oyen. La desesperación y la velocidad con que nos dejamos llevar por este beso deja claro que ambos intentamos obtener lo máximo del otro antes de que termine este momento. 

Porque los dos sabemos que tiene que terminar.

¿Son bonitos o no son bonitos los primeros besos? Hay muchos más que podría enseñaros, pero al final he optado por estros tres. Sé que seguro que habrá algunos que vosotros consideraréis mejores y que no están aquí, pero podría pasarme la vida seleccionando fragmentos de libros con primeros besos preciosos y no acabaría nunca. 

Pero como no me gusta ser la única que aporte mi opinión y sabéis que me gusta conocer la vuestra, ¿hay algún primer beso de un libro que queráis compartir con el mundo? ¡Dejadlo en los comentarios para que muera de amor yo también! 

Y a pesar de que fue ayer, ¡Feliz día internacional del beso!



Nos leemos!!